domingo, 19 de mayo de 2013

Los toros desde la barrera (19s)







Hace tiempo que no escribo, y más que no escribo algo realmente personal.
Tal vez no encontraba el tiempo, o tal vez es que me faltaba al inspiración necesaria.
Hoy, no sé si será la tarde lluviosa, la música que me acompaña, o la velita que acabo de encender sobre mi mesa de estudio, pero algo me ha hecho ponerme a escribir.

Soy Ginecóloga, hace ya un par de años me dieron un papel donde dice que soy especialista en Obstetricia y Ginecología e intento utilizarlo (con más o menos acierto) cada día. Pero es bien cierto aquello de "mirar los toros desde la barrera"

No sé cuántas embarazadas habré visto y seguido desde que empecé la residencia en 2007, pero muy probablemente la cifra supere los Tres Ceros.
Ahora soy  yo la que está embarazada. Desde un principio los cambios que he vivido en mi cuerpo y en mi mente, aunque conocidos y esperados, no han dejado de sorprenderme.

Una de las "ventajas" que me da el trabajar todo el día con una sonda de ecografías en la mano es que he visto a mi hija (es una niña) formarse y crecer, prácticamente desde el principio. Aun así, me resulta increíble que eso esté pasando dentro de mí: que crezca, que respire a través de mis pulmones, que se alimente a través de lo que yo como, que cuanto yo me cuide durante estos meses le pueda influir a ella... Me resulta sencillamente increíble.

Al principio, además de mi compulsión por realizar un tratado de embriología ecográfica, era mi Switch-off a partir de las 19h, las nauseas, los vómitos y mi adicción al Cariban, lo que me hacía ver que algo estaba pasando.
Hace un mes más o menos que debajo de mi ombligo empezó a aparecer un bulto: inicialmente era como una hinchazón pero un buen día (sábado por  la tarde para ser más exactos) algo hizo, "plof!" y mis vaqueros dejaron  de prestar servicio.Ello acabó en una carrera al H&M (como quien se dirige a la farmacia de guardia) para adquirir unos vaqueros que casi ni me quito para dormir. 

Pero lo más alucinante de todo son esos toquecitos mágicos que noto... Todo comenzó hace casi 3 semanas, un buen día tumbada en el sofá por la noche noté algo.. como si fuera "peta-zetas" unos 4cm por debajo de mi ombligo... algo diferente al movimiento intestinal y más parecido a una fasciculación muscular, pero totalmente anárquica y carente de ritmo.
Llamé a mi Ginecólga de referencia (la Dra Martínez-Terron) y le dije: "oye...esto puede ser..." y me dijo "...por poder... puede..." (sabia frase)

Pasaron días hasta que notara esa sensación de nuevo... poco a poco se han ido haciendo más y más claro, ahora han dejado paulatinamente de ser "peta-zetas" para ser como suaves toques, desde dentro, sin ritmo y sin componente circunstancial alguno.

Lo dicho: lo esperaba, sabía que pasaría, me lo han contado mil veces... pero ahora no dejo de alucinar cada día un poco más, porque dota de realidad a todos estos cambios que noto y de causalidad a mi empanamiento mental. Si no, ¿de qué otra manera me habría empezado a volver ñoña, a soltar ruiditos de "aaaaayyyy" cuando veo algo de ropita de bebé, y a retomar la redacción personal en el Blog?.

:)