lunes, 1 de febrero de 2010

Tal día como hoy...

A cada uno de nosotros se le asignó un día al año para reflexionar sobre el inexorable paso del tiempo. Para asumir que cada latido de su corazón, y del corazón de los que más ama, es un latido menos en su cómputo total. Para mirar el rio de la vida y percibir su cambio constante, que jamás volverá a ser el mismo.


Hoy es mi día.


Y también quiero reflexionar a cerca de las metas y los puntos intermedios conseguidos. Quiero reflexionar sobre mi hambre de mundo, todavía sin saciar. Quiero reflexionar sobre todas las esperanzas almacenadas, aquellos sueños cumplidos, los que se cumplirán y los que nunca dejarán de ser sólo eso, un sueño.

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