domingo, 13 de marzo de 2011

Síndrome del Expulsivo



Se acerca el final.
No me da miedo, tampoco me inquieta.

Hace un montón de años que llegado el mes de Junio, cuando el calor empezaba a ser sofocante, ponía un punto y seguido en mi vida: Un curso nuevo, abandonar la protección del cole para llegar al insitituto, otros cursos más. El mundo nuevo de la universidad, el mir y la residencia.
Cada mes de mayo o junio un curso se acababa y empezaba un curso nuevo.
Cerraba los ojos y podía verme disfrutando el verano, o trabajando y planificando como sería el curso siguiente. La vida, según la recuerdo se divide en cursos, no en años naturales.
Este año es diferente, cierro los ojos y no veo nada. Se acabaron los cursos.
El 23 de mayo se abrirá la puerta y espero saber hacia dónde volar.
Ahora viene un punto y aparte.

Llevo 4 años (casi) trabajando como residente en obstetricia y ginecología; y desde los 18 años, trabajando esporádicamente como auxilar. Por tanto, el mundo laboral no me es ajeno.
Lo que sí me es ajeno es decidir cada pequeño pasito sin una mano que te guíe en cada momento.
Supongo que el sentimiento se parece a cuando te quitan las ruedecitas de la bici... o tal vez, a la primera vez que sales sola por la calle y debes ser tú quien decida el rumbo.

La situación no está fácil. A pesar de que por ser médico, me encuentro en mejor posición laboral que los amigos ingenieros (por ejemplo). Tampoco andamos boyantes de trabajo:
Cada día, en el hospital se oye hablar de recortes, de que no se contratará a nadie nuevo, ni se cubrirán bajas ni jubilaciones. Se dice-se comenta, que se reducirán las prestaciones sanitarias, que aumentarán las listas de espera. Se espera de los que están trabajando que sean más eficientes en sus labores. E incluso, como medida disuasoria de voces alzadas o de baja eficiencia, dejan entrever la posibilidad de un ERE.
Y no sólo en mi hospital, en otros de la ciudad de BCN, la situación es exactamente la misma llamando a las cosas con el mismo nombre o con nombres distintos.
Evidentemente, eso supone un pool de especialistas neófitos que salen al mercado laboral ávidos de encontrar un huequecito en un momento bastante duro para la economía.

En fin. Como me dijo el otro día el Dr. B. tengo síndrome del expulsivo.
Síndrome del explusivo, y una más que probable cita en la oficina del Inem para el 24 de mayo.


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