sábado, 2 de abril de 2011

Sanidad Catalana (en castellano)

Traducción al castellano

Queridos Amigos:
Os pido y autorizo a difundir este correo electrónico reenviándolo por medio de vuestras agendas (con copia oculta) y colgarlo en las redes sociales en que participéis para abrir debate. La Vanguardia ha hecho enmudecer la opinión sobre los recortes sanitarios. La carta que envié el pasado 6 de marzo (la encontrareis en este mismo mensaje, junto con la respuesta que dio el defensor del lector de La Vanguardia) no solamente no se ha querido publicar, si no que desde que el consellr Boi Ruiz hizo público el recorte del 10% de la sanidad el pasado 1 de marzo, La Vanguardia no ha escrito ni un solo editorial, ni una sola carta por parte de los profesionales dando su opinión. Tan solo una columna de Helena Ris, muy apropiada, fue publicada el mismo 6 de Marzo. Parece que no cayó nada bien ene. Entorno de la conselleria. La situación que crean los recortes tan brutales tiene unas grabes consecuencias sociales y en el futuro de Catalunya que no se pueden pasar por alto. No permitamos ni que se nos anestesie ni que no se nos permita dar nuestra opinión sobre el futuro de la sanidad pública catalana. Utilicemos las redes virtuales para dar nuestras opiniones y que nuestros político sepan qué pensamos, por los medios de comunicación no lo harán.
Jaume Canet

Carta a la Vanguardia:
DAÑOS COLATERALES DE LOS RECORTES SANITARIOS
Quien olvida el pasado está condenado a repetirlo. Año 2002: el gobierno de CiU, con Artur Mas como conseller en jefe y Eduard Rius como conseller de Sanidad, inicia un plan de choque para reducir las listas de espera. Este plan favorecía que los hospitales públicos y médicos se beneficiaran de unos ingresos adicionales que resolvían los presupuestos de los centros concertados e incrementaban las nóminas. Ahora bien, no había suficientes especialistas para conseguir los objetivos. Por una proposición parlamentaria no de ley, la Sociedad Catalana de Anestesiología recibió el encargo de buscar fórmulas que paliaran la falta de anestesiólogos. Así, con la connivencia de la administración se promovió la captación de profesionales extranjeros, muchos de ellos de manera irregular que todavía están trabajando. Un estudio realizado en el año 2003 (ANESCAT) reveló que 9 de cada 100 catalanes se anestesiaban cada año, que un 40% de las anestesias no estaban financiadas por el sistema público y que un tercio de las operaciones fue alguno de los 12 procedimientos escogidos en el plan de choque. Con esta información, la Sociedad Catalana de Anestesiología hizo una previsión de necesidades de anestesiólogos teniendo en cuenta el crecimiento de la población y el relevo de las jubilaciones de estos profesionales. En consonancia, en los siguientes años se dobló el número de anestesiólogos en formación. Año 2004: el gobierno del tripatito, con Marina Geli de consellera, empeoró la situación aumentando el número de procedimientos del plan de choque. Esto provocó una escalada de oferta de trabajo para captar profesionales en la que incluso los centros privados debían competir. Aun así, ni entonces ni ahora, se ha resuelto el problema de las listas de espera., ni se evaluaron los criterios de intervenciones quirúrgicas ni los resultados. Año 2011: el nuevo gobierno de CiU con Boi Ruiz de conseller, revienta este plan aunque se aumenten las listas de espera e invita a la población a que se busque un sistema privado.
Conclusiones: El gobierno de CiU del año 2002 quiso obtener unos réditos políticos rápidos sin planificar el futuro. El gobierno del tripartito empeoró la situación ampliando el plan de choque con ineficiencia. Ahora en defensa de las medidas contra la burbuja sanitaria, se dinamita lo que se ha hecho durante 9 años y en un gesto de miopía política se condena a una gran cantidad de profesionales sanitarios al destierro o a buscar otros trabajos. La pérdida de este capítulo humano puede ser irreparable. Ciertamente, este año cerca de un centenar de anestesiólogs pueden quedar en el paro a pesar de una formación especializada de 4 años les había prometido trabajo seguro. SE ha optado por la vía fácil: una reducción drástica del presupuesto sin mirar las consecuencias de futuro, como hicieron los predecesores en la consellería. Lo que hace falta es utilizar la crisis como oportunidad de mejora del sistema de salud. Se reducirían los costes implicando y educando a los ciudadanos en su uso, exigiendo a los profesionales que se corresponsabilicen y se adapten a la población envejecida que requiere un abordaje médico muy diferente y construyendo un modelo sanitario público sostenible por parte de los políticos y gestores. Ahora bien conseller Ruiz, si la intención es destruir el sistema sanitario público, aunque quieran convencer de lo contrario, y pasar a uno a la americana donde cada ciudadano se tenga que buscar la vida, ya lo está haciendo bien. El verdadero debate es qué modelo sanitario queremos.
Jaume Canet
President de la Societat Catalana d’Anestesiologia, Reanimació i Terapèutica del dolor entre 2005 i 2009

Mail a la Vanguardia después de no ver publicada su carta
Queridos señores,
Les envié esta carta al director el domingo por considerarla publicable. Entiendo perfectamente que no tienen ninguna obligación de dar ningún tipo de explicación ni de mantener correspondencia con los lectores. Lo que me sorprende es que, dadas las circunstancias que vive la sanidad pública catalana, en esta última semana han salido 7 cartas sobre el tema del límite de velocidad, 7 sobre la semana blanca y 6 sobre la huelga de Aena y sólo una y de refilón, tratando el tema sanitario. Sé que tienen muchas cartas sobre esta problemática grave que vive nuestra sociedad y por tanto no sé si la no publicación al menos de alguna de estas cartas responde a un criterio editorial o auna intencionalidad por no hacer visible el problema. Sea como sea, sepan que por parte del mundo sanitario esta abstención de la Vanguardia por tratar el tema de los recortes sanitarios no está pasando desapercibida.
Atentamente
Jaume Canet

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