miércoles, 22 de junio de 2011

Moments

El pasado 16M tuve que dar un pequeño discursito en el acto de despedida de los residentes del Hospital Clínic de barcelona. El tema trajo cola (otro día cuento por qué). Dejo aquí la transcripción. Su nombre: Moments

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Cuando me pidieron que hablara en nuestro acto de despedida como residentes del clínic, la verdad es que me hizo mucha ilusión.

Los residentes de ginecología no tenemos mucho contacto con el resto de especialidades, salvo con los compañeros de anestesia. Recuerdo cuando después del MIR vine a preguntar al hospital por la especialidad y alguien con bata blanca me dijo: si aquí no hay ginecología”. Hombre, pues claro que hay ginecología; además del Dr. Davi (el interconsultor que muchos conocéis), somos uno de los institutos más grandes, somos 20 residentes. Lo que pasa es que gran parte de nuestra residencia y las guardias se desarrollan en “la mater”.

Llegados a este punto de nuestra carrera nos toca pararnos y reflexionar.

Toda la vida vamos ajetreados de aquí para allá y son pocas las oportunidades que tenemos para hacer balance. Balance de lo que queríamos hacer, de lo que hemos conseguido y de nuestros sueños todavía por cumplir.

Y este es el momento…

Mekaxis!

¡Si es que a mí me pasa que en el día a día se me olvidan los sueños!

Pero cuando miro atrás y recuerdo los momentos que he vivido en esta residencia, creo que perfectamente los podía haber soñado.:El primer parto atendido (una de las mayores satisfacciones para un residente de gine),la primera cirugía en la que tienes responsabilidad, la primera vez que un paciente te agradece sinceramente tu esfuerzo, el que poco a poco se aprendan tu nombre (y mira que Martínez es fácil de aprender,… pues todavía hay gente a la que le cuesta), el sentirte parte de una gran familia, el ganar amigos que sabes que siempre estarán ahí.

Pero también hay momentos trágicos difíciles de olvidar… Cada uno tendrá los suyos…

Yo tengo grabado a fuego en la memoria cada vez que he diagnosticado una muerte fetal, informado a los padres que han de parir a su hijo muerto y atender ese parto… creo que recuerdo cada no de ellos (y no son pocos)

Los momento trágicos, los errores (que todos hemos cometido), las broncas (o como se dice en lenguaje políticamente correcto: “las críticas constructivas”), también son experiencias que nos llevaremos con nosotros.

Este hospital, durante 4 ó 5 años nos ha enseñado a hacer medicina, nos ha enseñado a operar (más o menos), nos ha enseñado a hacer ciencia…Pero de este hospital también nos llevamos amigos, una segunda casa, e incluso una pseudosfamilia.Nos llevamos el haber crecido como personas, y como dice Ciscu, mi tutor, el haber madurado.

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Pero bueno, la ilusión por el tema del discurso me duró algo más de 1 minuto, que fue el tiempo que tardé en darme cuenta que me estaba metiendo en un buen lío; en darme cuenta que me tocaba hablar delante de setenta y tantos especialistas, que rondando la treintena, tras 11 años (mínimo) de formación médica salen al mercado laboral en el momento de las “retallades”.

En 2006, el departamento de Economía de la Salud de la Universidad de las Palmas de Gran Canarias, a petición del ministerio de sanidad, hizo un informe sobre la necesidad de especialistas de 2006 a 2030. En este informe consideraban múltiples factores, tales como los cambios en la demanda, las pirámides de población de cada una de las especialidades, la feminización de la medicina, los flujos migratorios… y muchas otras variables. Según este informe, para 2015 y 2030 habría un déficit entre moderado y severo para la mayoría de las especialidades.

Pero ahora, en Mayo de 2011, nos encontramos que salimos al mercado laboral, llevamos nuestro currículo a éste o aquel hospital, a ésta o aquella clínica y nos dicen que no necesitan a nadie, que tienen 30 CV para valorar

Y ahora es cuando nos preguntamos:

¿Por qué? ¿Por qué? No Entiendo.

En este caso no hay publicidad a UNICEF, ni poder de la industria del dulce, ni Villarato que valga.

Somos “daños colaterales” de los recortes en sanidad.

Evidentemente, no somos ni de lejos la consecuencia más grave de los recortes.

Nuestra situación es el resultado de una flagrante falta de planificación adecuada, y por desgracia, tal vez sólo seamos la punta del iceberg.

Después del informe que os comentaba, y de otros similares, aumentaron las plazas en las facultades de medicina: de unas 4500 que se ofertaban anualmente desde finales de los 70 hasta unas 7000 que hay ahora. Y se produjo una entrada masiva de médicos extranjeros. En los últimos 10 años, se han homologado o reconocido unos 43.000 títulos de medicina. Los mismos que licenciados salieron de nuestras facultades de medicina en el mismo periodo de tiempo.

Se planificó a corto plazo, mirando las necesidades inmediatas, y ahora nos empezamos a encontrar ante un desequilibrio brutal entre la oferta y la demanda.

La economía del estado español crecía de forma desmesurada, parecía que ese festín de ganancias, de gasto, de consumismo, de “porque yo lo valgo” no iba a acabar nunca. Hasta que llegó la crisis y se empezaron a pinchar burbujas.

Algunos decíamos: “No… la Sanidad y la Educación no se recortarán nunca…”

¡JA! No querías caldo… pues ala! Tres tazas!!

No debemos olvidar que gran parte de la calidad de nuestro sistema sanitario se basa en la presencia de personal altamente cualificado que, en proporción a la renta per capita, cobra mucho menos que profesionales de la misma categoría de países del entorno.

Tantos años de formación, con la calidad de la formación que nos habéis dado, estando en la treintena… somos altamente eficientes. Somos capaces de trabajar mucho por relativamente poco. Tenemos ganas de comernos el mundo.

Pero no lo tenemos fácil.

En medio año aproximadamente, hemos pasado de tener nuestros planes mentales a cerca de nuestro futuro laboral más o menos hilvanados, a encontrarnos más cerca de las listas del INEM que de un puesto de trabajo que nos proporcione cierta estabilidad.

Por cierto, un inciso:

Aprovecho la ocasión para comentaros que tenemos 15 días para solicitar el paro, y que la prestación por desempleo se calcula en base al último contrato antes de solicitarlo; por tanto, si aceptáis un empleo a tiempo parcial y luego pedís el paro, os pagarán como si todo este tiempo hubieseis trabajado a tiempo parcial J

Volviendo a lo que decía.

Aquellos que en nuestro futuro inmediato visualizábamos una vinculación científica con el Hospital Clínic en forma de beca pospresidencia hemos pasado semanas de gran desazón pensando en si las darían o no, si recortarían el número, y de si, en caso de darlas, seríamos los agraciados.

Los que hemos conseguido una, nos encontramos con un contrato de exclusividad, con recortes en personal de guardia y con bajas y jubilaciones que no se cubrirán.

Aquellos que no habéis conseguido beca, os encontráis que salís a buscar trabajo mucho más tarde que compañeros de otros hospitales que ya sabían que no tenían manera de seguir vinculados a sus centros.

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¿Habéis visto “La vida de Brian”, de los Monty Python? ¿Os acordáis de la escena del final cuando estaban todos crucificados y se ponían a cantar?

¡¡Tranquilos!! ¡No me voy a poner a cantar!

Pero sí voy a decir aquello de: “Always look at the bright side of life”

De las grandes crisis siempre salen grandes hombres y mujeres. Los grandes pensadores, las personas que cambiaron el mundo salieron de momentos de crisis. Ya que, como dicen, la necesidad agudiza el ingenio.

Nosotros no hemos generado esta situación, de hecho, apenas hemos tenido tiempo de reacción para capear el temporal.

Pero creo que éste no es momento de toma de decisiones precipitadas. Debemos recordar nuestros sueños y objetivos, y perseguirlos.

Aprovechar la coyuntura para continuar formándonos, para innovar, para crear (aunque seamos médicos también podemos ser creativos) y para ser críticos con nosotros y con el entorno. Porque de la crítica nace el crecimiento personal y la mejoría de lo que nos rodea.

Si lo pensáis bien estamos en una posición privilegiada respecto a otros profesionales de nuestra misma edad. La marca “Clínic” en nuestros currículos es como un sello de calidad que, con alta probabilidad, nos abrirá puertas allá donde vayamos.

Seguramente, en estos días escucharemos decir más de una vez que ésta es nuestra casa… ¡Pues tomémosles la palabra!

No, no me refiero a montar una tienda de campaña en el patio para ahorrarnos el alquiler.

Me refiero a continuar aprendiendo de las cosas buenas (y de las malas también) de los compañeros del hospital.

Espero que este acto no sea un hasta siempre, sino un hasta pronto. Y que la tormenta nos lleve a orillas tranquilas donde reencontrarnos en tiempos mejores.

Muchas Gracias

4 comentarios:

kendopitecus dijo...

Moltes gràcies a tu i a qui com tu ha fet que aquest hospital sigui el que és. La categoria d'un hospital no la dona les pedres que el formen si no la gent que hi treballa. La vostra il·lusió és la veritable llum del Clínic.

Luis Soravilla dijo...

Aunque no te conozco, no tengo el placer, quiero felicitarte y animarte. Mi madre ha pasado unos meses ingresada en el Clínic, con un pronóstico muy grave. Salió de ésta y ahora está en convalecencia. Durante todo este tiempo he visto de cerca el trabajo que hacéis todos, y no sé cómo agradecéroslo. Con mucho cariño, quizá. ¡Suerte!

Maria J. dijo...

Kendocrinólogo: moltes gràcies per les teues paraules...dir que ara mateix treballe a l'hospital és molt... més bé jo diria que pul·lule (aixó sí m'agrada, jejejeje)

Luis: gracias por tus palabras de ánimo. Ánimo para tí con la convalecencia de tu madre. Te leo desde hace tiempo!! :)

Dr. Tagliatelle dijo...

Que orgulloso estoy de mi jefa! :D