jueves, 3 de abril de 2014

Por si un día lo lees

Claudia, si un día lees esto puede que no entiendas nada, puede que sientas vergüenza de cómo tu madre podía escribir estas cosas a cara descubierta y publicarlas en plaza pública. Puede que te hagan gracia y puede, hasta incluso, que entiendas mis palabras.
En mi descargo debo decir que la carencia crónica de sueño no ayuda a evitar la sensiblería.
Quería darte las Gracias.

¿Las Gracias?¿Por qué?, te estarás preguntando.

Verás, desde que te colaste en nuestras vidas (hace ya casi seis meses) muchas cosas han cambiado y no por esperado ha sido menos sorprendente.
Mi lista de prioridades ha cambiado, relegando absolutamente TODO a un segundo plano: aficiones personales, autosuperación académica, ambiciones profesionales, viajes, caprichos,...Piensa en algo que sea importante en tu día a día. Muy probablemente también lo sea para mí, pero te aseguro que siempre estará por detrás de tu bienestar y felicidad. Y no, no es malo, ni espero agradecimiento alguno, hoy por hoy no entendería mi vida de otra manera.

Desde que eras muy pequeñita miraba cómo nos observabas a papá y a mí, y comprendí que él y yo somos tu punto de referencia para todo. De nosotros aprendes hábitos, gestos, la manera en que relacionas con el mundo e incluso de ver la vida.

¿Te puedes hacer una idea del nivel de responsabilidad que eso supone? 

Desde que supe que vendrías me daba igual que fueras niño o niña, que fueras guapa o fea, más o menos lista, que acabaras siendo ingeniero, astronauta, trapecista del cirque du soleil o jardinera... lo único que realmente deseé es que fueras buena persona. Que hicieras feliz a la gente que te rodea, que no sintieras celos ni envidias, que no fueras egoísta y que de esa manera te sintieras feliz.

Así, si papá y yo somos tu ejemplo, deberíamos aplicarnos en ser mejores personas de lo que hemos sido hasta ahora. Nuestro objetivo principal en el día a día no debe ser otro que superarnos a nosotros mismo en cuanto al ejemplo que te queremos dar, y no vale con serlo de boca para afuera, siento que esa esponja que eres se empapa de la esencia de lo más profundo de nuestro ser, y por ello hasta la parte más oculta de nuestros pensamientos debería ser cristalina como el agua.

No,no es fácil, pero lo intentamos cada día un poquito más. Espero que cuando leas esto , si es que algún día lo lees, hayamos podido transmitirte lo mejor de nosotros y estés orgullosa de ello.

Mamá


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Trapecista? trapecista no, qué dices!?

Fran Martínez dijo...

Deberías hacer un libro con todo esto :)

Fran Martínez dijo...

"puede, hasta incluso, que entiendas mis palabras"

Vamos a darle un voto de confianza a la niña no?? :P

GangasMIR dijo...

A mi no me extraña nada que pienses así, cuando te conocí "virtualmente" ya intuía esto xD

Seguramente de "casta le viene al galgo"...

Un abrazo y enhorabuena a los padres y a la criatura, y a los abuelos!