sábado, 8 de noviembre de 2014

Fin.

¿Qué ocurrió? No lo sé.
Tal vez fuera una gastroenteritis, tal vez la malacostumbré, tal vez sean asuntos madurativos... El caso es que mi pequeña criaturita pasó de dormir "aceptablemente" bien a despertarse cada hora y media llorando, siendo yo la única capaz de calmarla y siempre con la teta.
Antes de que todo se desmadrara se despertaba sólo un par de veces para comer... y alguna otra vez con suaves quejiditos que calmábamos con un leve chistar o con un ligero mecer de su cuna.

Luego ocurrió la ecatombe. Los días y las noche se tornaron en un continuo.
La vida laboral no muestra misericordia alguna con las madres (y padres) agotadas  (-os).
Y la sabiduría popular (la de los abuelos/as, tios/as, cuñados/as...) te machaca con  un
"quítale la teta y verás como tu vida mejora" o lo que es lo mismo "la culpa de tus desvelos la tiene la teta" y por ende un velado "has malacostumbrado a tu hija con una cosa que a partir de cierta edad sólo trae vicio y perdición...malamadre"

De verdad que agradezco todos los consejos dichos desde el cariño y sin ánimo de ofender. Y sin ánimo de ofender, me he defendido como gato panza arriba con un: "yo no me quejo de mis noches (y de verdad que no lo hacía) por tanto no necesito consejos, estamos encantadas con la teta, la OMS (que son unos señores que saben mucho) la recomiendan hasta los dos años..."

Es difícil de explicar... pero voy a intentarlo lo mejor que se: para mi dar el pecho a mi hija, además de un alimento excelente, cómodo, barato y sano, ha sido un acto que me ha proporcionado tanto bienestar o comodidad como estar una tarde de lluvia en el sofá compartiendo mantita con el padre de la criatura. Dormirla al pecho ha sido,sin lugar a dudas, durante 13 meses el mejor momento del día. Capaz de confortarnos a las dos sin importar cuan duro hubiera sido el día. He sentido que mi pecho y mi regazo eran para ella el lugar más seguro del mundo donde nada malo podía pasar...

Hace 5 días decidimos que las noches eran demasiado duras y que no podíamos andar por el mundo como un par de zombies... y que tal vez era una opción hacer caso a la sabiduría popular...
Me negué en rotundo a destetar a mi hija.  Pero sí accedí a no darle para dormirla ni durante la noche...eso sí durante el día mantendría la lactancia materna a demanda.

Las tres primeras noches fueron duras, mucho llanto, mucho grito, pero también mucho beso y abrazo. Durante el día lactando normal.

El jueves, fuimos a ver a una amiga al trabajo, estando con ella Claudia me dijo: Mamá, Teta! con toda la naturalidad del mundo me saqué la teta y le di como cada día en el último año y un mes... pero por la noche después de una cena copiosa y agotada por no dormir las noches previas empezó a caer rendida... yo viendo que algo tan bonito como dormirla al pecho se iba a acabar, y traicionando lo pactado con el padre de la criatura, me saqué la teta  le susurré "cariño, esta es la última vez que mamá te da teta para dormir"... la agarró y me clavó los dientes una, dos y tres veces. Los ojos se me llenaron de lagrimas. Lo intenté de nuevo... y la rechazó. Las lágrimas me brotaron y no de dolor físico.

De nuevo lo intenté a la mañana siguiente y por la tarde del día siguiente... y su reacción fue la misma.

Tengo los ojos llenos de lágrimas y no porque me duela el pecho. Nada más lejos de mi intención el  resultar dramática... simplemente quería plasmar el sentimiento que me queda como recuerdo del acto de mayor ternura

4 comentarios:

Anónimo dijo...

No sé por qué, pero me ha entristecido leer esto. He visto en unas letras el cambio de una etapa para empezar una nueva; pero empezar una nueva con ganas e ilusión, supongo que ver como tu niña pequeña, tu princesa, tu inspiración... cambia su tipo de alimentación y esa conexión que solo una madre puede sentir como es el saber que esta alimentándose de ti, y es gracias a ti por lo que esta creciendo es algo muy especial.

Como seguidora de tu Blog, solo espero que esas lágrimas sean también de felicidad de ver como tu niña se hace mayor. Un beso para la mami, el papi y la niña mayor de tus ojos

Maria J. dijo...

gracias anónima :)

kendopitecus dijo...

Verament emotiu. Fe vibrar des de la distància al recordar els fills que avui ja són homes (23 i 19 anys) un dia eren petits cigronets amb ulls enormes que et miraven i esperaven la vida que els hi donaves dia a dia.

míriam Illa dijo...

Certament unes paraules capaces de fer-te emocionar!! Gràcies per transcriure un sentiment tant i tant especial per les mares!!