sábado, 7 de noviembre de 2015

Historia de un segundo parto

Si mi primer parto estuvo rodeado de un aura de emoción y romanticismo, propio de quien se enfrenta a una nueva etapa vital, mi segundo parto  lo estuvo de seguridad y "savoir-faire"...

Estaba yo de 39.3 semanas, hartita ya del embarazo y de tener la agilidad de un león marino. Como cada día me acosté en la cama de Claudia hasta que se durmió, y al levantarme de la cama "Zas" un líquido calentito me empezó a caer de entre las piernas. Corriendo por el pasillo hasta el aseo, intentando apretar toda la musculatura del suelo pélvico sin ningún tipo de éxito y empapándome el pantalón de pijama...

Puede creer el lector avispado que queda claro que había roto aguas, ¿verdad?

Pues a mí, ginecóloga con muchas horas de guardia mis espaldas, no me quedó nada claro:
Mi suelo pélvico ya no es lo que era y el baño hormonal del embarazo y la presión abdominal de un útero del tamaño de una sandía de libro guiness no ayudan.
En la intimidad de mi baño olí los pantalones (no olía a pipí)
Tosí, pero no salía más líquido

Llamo al padre de mis criaturas, y le hago oler mi ropa interior (muestra de amor donde las haya).
-No huele a nada-me dice- pero tu eres la ginecóloga, tu sabrás
-Pues yo no estoy segura de que no sea pipí...
Pido el comodín del whatsapp
-Hazle un pH- me dice mi "doula" particular.
-No tengo
-Mira a ver si hace helechos- el instrumento óptico con más aumentos del que dispongo, son mis gafas de antes de operarme la miopía, y no valen.

Al fin, me rindo a la evidencia de que había roto aguas y que el día P había llegado.

Tiembla Shakira, que eso de reservar una planta de la teknon y tener una cesárea con sólo mujeres y un cirujano plástico no es nada a mi lado... que a mí a glamurosa no me gana nadie

Como no tenía contracciones, quedo con mí gine particular (la Dra Martínez-Terrón, .. Ay, prima que te quiero una jartá!!) en inducir el parto al día siguiente por la mañana (dentro del timing del protocolo... protocolo, siempre protocolo), así que por la mañana, después de una duchita reconfortante, la Dra viene en coche a la puerta de mi casa a recogerme para ir a la maternidad.

Allí después de saludar a todo el personal y de echar unas risas nos ponemos manos a la obra con la inducción del parto...
Si mi primer parto fue de noche, este fue a plena luz del día
Si el primero fue íntimo en una atmósfera chillout, este fue en un escenario de película (la del camarote de los hermano marx... ya que ese era el tamaño del paritorio)
Si el primero fue pausado, este fue explosivo!
-9:20am me tomo la medicación.
-10am el padre de la criatura y la Dra se van a tomar un bocata y yo me quedo tan tranquila
-10:30am: $%&/"€@#ƒƒ√œ~ƒ√ ƒ œ∂ƒ√∂√® ¡¡¡¡¡¡¡¡LA MADRE QUE PARIÓ AL INVENTOR DEL MISOPROSTOL!!!!!!!!!!!!
{[[Control, control, control, control, control, no chilles, no chilles, no llores, no llores.... Pensamiento positivo, pensamiento positivo, pensamiento positivo.... ]]}
Y sólo alcanzo a decir: "quiero la anestesia, porfi"

Por azares del destino me tocó padecer el Síndrome del Recomendado... y no tuve una anestesia efectiva (con una laguna en mi ingle derecha donde se focalizaba todo el dolor) hasta las 12:45h o por ahí... momento en el cual dije... vamos a dejarnos de historias y
"EMPUJA MONA!"

y a las 13:15h de nuevo esa sensación de abrazar algo que nunca vas a querer soltar, llorar de felicidad, ser besada por el hombre al que amas y encontrate en paz.


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