domingo, 28 de junio de 2009

Comunicación

Hay días en los que recuerdas que el lenguaje no son sólo palabras.

Los silencios, por ejemplo, pueden decir mucho más que las palabras, y el ambiente que acompaña al silencio.

Las miradas, sin ir más lejos, siempre fueron un gran instrumento de comunicación, y de seducción

O la entonación; una misma frase dicha con una u otra entonación puede tener un significado radicalmente distinto.

Y los oidos de quien escucha también tienen una influencia poderosa. Una misma sentencia dicha con la misma entonación, acompañada de los mismos gestos mismas miradas y pausas, dicha por diferentes personas, en los oidos de un sólo receptor, puede cambiar tanto, tanto tanto...
La predisposición, las circustancias de los interlocutores... no sé.

Creo que hay gente que nace con cierta facilidad para comunicar, y otros (entre los que a veces me siento) simplemente, no

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues es una gran verdad... pero deberías contextualizar un poco más :p

Maria dijo...

Apreciad@ anónimo,

tengo varios contextos para explicar el texto...
En concreto, el pasado día, creo que me pilló en mal momento: algo resacosa y bastante reflexica :P

Anónimo dijo...

Uy, resacosa y reflexiva... sí, mal momento para escribir en un blog. Pues nada, si explicas alguno de esos contextos varios, desde aquí te leeré.

Atentamente,

Anónim@

Anónimo dijo...

Te quiero

M.