domingo, 30 de marzo de 2014

Cagada natural

Una cosa que los padres no pueden evitar es hablar de las cagadas de sus hijos...
No, no me refiero a las equivocaciones de unos hijos adolescentes que van por la vida ejerciendo el ensayo-error, me refiero a cagadas en el sentido literal de la palabra, también conocido como excrementos, evacuaciones, deposiciones, cacas, boñigas, mierdas, mojones, chorizos, pinos, chopos... o gráficamente esto:
No me preguntéis porqué esa fijación con algo tan natural como que la pobre criaturilla haga sus necesidades, pero nos gusta explicar cuándo y como lo hace.

Pues bien, resulta que los bebés alimentados con lactancia materna exclusiva pueden variar su ritmo deposicional desde hacerlo varias veces al día hasta pasar varios días (y quien dice varios días puede decir semanaS) sin hacer caca y ES NORMAL.

Pero la sabiduría popular y las madres y padres preocupados por el fecaloma que se imaginan que se le puede estar generando al bebé han inventado múltiples formas de desencadenar la evacuación.

Gracias a un mecanismo de protección de mi memoria que reside allá cerca de mi hipocampo, había olvidado la imagen de una tía mía metiendo un termómetro por el culito de una de mis primas (ahora ya saliendo de la adolescencia)... pero el otro día un amigo, me lo hizo recordar.

Y así me ha dado por recorrer la web en busca de todas las cosas que unos padres bien intencionados pueden llegar a meter por el culo a su bebé para que haga caca (cuidado!! nada más lejos de mi intención el criticarlo!! Que yo también he estado a punto de hacerlo)
-Supositorio de glicerina: el primero el más obvio
-Termómetro de cristal (de los de mercurio)
-Tallo de perejil
-Cerilla
-Cualquier palo de punta roma de unos milímetro de diámetro impregnado en aceite

Ojo! parece básico que el aceite se "aceite de oliva virgen extra"

Padres, madres, abuelos, tías... si una cosa he aprendido de Carlos González (gurú de la lactancia materna e ídolo de las fans de la crianza natural) es que si el bebé está alimentado con leche materna de forma exclusiva, cagará cuando quiera cagar, así que dejemos de meterle cosas por allá donde la espalda pierde su noble nombre si no queremos que nos dé por ahí cuando llegue a la adolescencia y se vanaglorie de sus cagadas (ensayo-error).

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